Conversaciones con Kaos

– Porque todo es tan difícil?😅

– Ojalá pudiera responderte a eso… Pero sabes, creo que en realidad no es tan difícil… Creo que es difícil porque nos empeñamos en seguir caminos que no son los nuestros. Porque nos empeñamos es poner trabas, en añadir dificultades, etc… Y nos olvidamos de lo importante, de seguir andando sin preocuparnos si después viene una cuesta, cruzar un río o saltar un muro…

– Pero,… las personas somos muy complicadas.

– Yo creo que las personas no somos complicadas, nos hacemos las complicadas, porque es difícil reconocer las cosas que hacemos mal. Y cuando las reconoces, cuando te tragas tu orgullo, que pides perdón, a veces por algo que ni siquiera consideras que has hecho mal…esa persona se va. Porque quien no quiere estar, no va a estar. Así de simple y si de duro. – Da un trago a su café, suspira y sigue – ¿Tu sabes una cosa que he aprendido yo en estos últimos meses? Que solo está quien quiere estar. Que existen personas que coleccionan personas, que son personas que te usa para lo que ellos quieren, durante un tiempo determinado y luego, de repente, dejas de interesarles, sin motivo aparente y … Se acabó. Yo me he dado cuenta de que es importante estar bien con uno mismo para que los demás estén bien contigo. Que es imposible querer, sin quererte. Y ese es el gran problema. No nos atrevemos a querer no porque seamos complicados, sino porque no nos queremos lo suficiente, porque no somos valientes. Porque todos somos cobardes, porque ser valiente es complicado. Sin embargo, ser cobarde es tan fácil, es quedarte en tu sitio. En cambio, ser valiente es seguir hacia adelante, supone correr sin saber que ruta vas a seguir, es vivir con el miedo de que pasará, pero aún así, ser capaz de seguir corriendo porque es lo que quieres hacer… Por eso, es tan complicado todo, por eso todo es tan difícil, porque somos unos cobardes con miedo a ser felices.

Cosas que pasarán si te enamoras…

Voy a daros un consejo, no tengáis una relación a distancia, porque te emocionaras ante los buenos días y las buenas noches antes de dormir. Al final del día lo único que querrás hacer es llamarle, saber de su día, de lo que hizo, lo que comió o a dónde salió, cómo la paso; estarás al pendiente de la hora en que duerma, aunque te desveles más de la cuenta y sabrás a la perfección cuando tendrá que despertar.

Si te enamoras a distancia tendrás que aprender la forma que tiene de escribir, a notar sus cambios de humor con tan solo una coma, un punto, un emoticono. Pasarás horas esperando a que suene el teléfono, y siempre tendrás ganas de saber un poco mas de esa persona, y a pesar de estar todo el día hablando, sentirás que fue muy poco.

Si tienes una relación a distancia aprenderás que de una tontería puede surgir una pelea que no es fácil de solucionar, porque no puedes ir corriendo a ver a la persona y preguntarle qué esta mal; si uno decide, simplemente se desconecta.


Te aconsejo que no tengas una relación a distancia porque cada vez que os pase algo bueno no podréis ir corriendo a contárselo y abrazar a esa persona. Tendrás que reprimir los deseos de mirar sus ojos, besarle y decirle lo orgulloso que estas. Cuando alguno se encuentre mal la impotencia te estrujara el pecho pues no puedes ir a abrazarle y acariciarle el pelo, solo podrás llamarle y decirle que todo estará bien; las risas serán algo que valores tanto cuando las escuches por primera vez que cada que se repita sentirás ese terremoto en tu ser por ser quien las provoca.

Te aconsejo que no tengas una relación a distancia porque las citas no serán citas normales, no habrá paseos, ni cines, ni cenas… O puede que si pero una pantalla siempre estará entre vosotros. Imaginaras la textura de su piel, el olor de su fragancia, el brillo de sus ojos la altura a su lado, su mejilla en tu brazo, y el besar de sus labios, el sabor de su sonrisa y la alegría de su cuerpo junto al tuyo.

Si te enamoras de alguien a distancia, tendrás que aprender a vivir con los celos serán, porque serán mas frecuentes, ya sea porque envidiaras a las personas que pueden verle a diario. Cada día el deseo de estar con esa persona será mas fuerte, imaginaras estar a su lado, viéndolo prosperar, imaginando cada movimiento, cada paso o acción.


Si alguna vez tienes una relación a distancia valoraras cada pequeño detalle que haga por ti: una llamada, una película, una canción, una imagen, un vídeo;

Porque si te enamoras a distancia aprenderás que los defectos físicos son los menos importantes cuando hay un amor limpio y puro, que los problemas se resuelven hablando, que las promesas son sagradas y que cada día transcurrido es uno mas victorioso ante los estereotipos.

Porque un día sin hablar con esa persona se siente como una eternidad. Porque si te enamoras imaginaras cada día el día del encuentro y sentirás ese dolor en el pecho porque no sucederá en ese instante.


Si te enamoras a distancia aprenderás a escuchar a esa persona, desde su éxito mas grande, su miedo mas profundo, hasta sus metas a futuro, lo que le ocurrió aquella tarde en bicicleta hasta la primera vez que le destrozaron el corazón. Grabarás en su mente cada tono distinto de voz, el de alegría, el de enojo, el de sorpresa y hasta el de melancolía.

Si te enamoras a distancia comprenderás que una mentira puede derrumbar todo lo construido y que las dudas no caben en la relación. Reinventaras aquellos viejos detalles, como escribir, componer, dibujar. Romperás esos miedos, aprenderás que la vergüenza no existe cuando se trata de amor, y a no quedarte con las ganas de decir lo que sientes.

Mi consejo es que no te enamores, y nunca tengas una relación a distancia porque te puedes asombrar de lo grandioso que es enamorarse de un alma, sin ni siquiera tocar su piel.

Texto basado en un texto anónimo publicado de la red.

Cosas sobre mi



1.- Me muerdo las uñas. Sobre todo cuando estoy nerviosa por algo, eso o me da por morderme el labio.

2.- Me gusta el chocolate. Si lo reconozco tengo adicción por el chocolate, pero que le vamos a hacer. Dicen que es el sustitutivo del sexo, así que… debe ser por eso que me gusta tanto.

3.- Odio que la gente se crea que me conoce. Soy una perfecta desconocida casi para mi misma, y hay gente que se cree que me conoce a la perfección. Si supieran la de sorpresas que puedo llegar a dar…

4.- No me gusta que la gente desaparezca. Es que tengo complejo de David Copperfield y claro, al principio tenia gracia… pero ya una se lo va tomando en serio.

5.- Solo doy explicaciones a quien realmente se las merece. A los demás… pues lo siento, pero no. Demasiado independiente como para aclarar lo que hago o dejo de hacer con mi vida. Mi vida es mía y hago con ella lo que quiero.

6.- Pienso demasiado las cosas. Vamos que racionalizo de más, que interiorizo demasiado y al final de tanto interiorizar nunca me pasa nada interesante.


7.- Me encantan estas polladas. Lo reconozco, me hacen gracia. Soy así de tonta.

Ya no seremos los mismos

Ya no seremos los mismos, posiblemente no te has dado cuenta, todavía, pero todos hemos cambiado, y hemos cambiado en todas esas cosas…

Hemos cambiado porque hemos parado, y ahora observamos el mundo desde nuestras ventanas, mientras esperamos que todo esto pase. Porque ninguno, por mucho que algunos digan que son antisociales, estábamos preparados para esto. Hemos pulsado el botón de pausa, y ahora nos toca vivir a otro ritmo, más lento. Un ritmo más calmado, más tranquilo, un ritmo más paciente. Porque, ahora somos más pacientes, ya no tenemos tantas prisas, ahora hacemos colas en los supermercados, y en las farmacias, y en los estancos.

Hemos cambiado porque somos más cuidadosos, nos lavamos mas las manos, usamos mascarillas, y guantes. Ahora tenemos rituales de limpieza para cuando llegamos a casa, zapatos, llaves, abrigo… Limpiamos nuestros móviles, y nos sentimos culpables por tocar cosas, tan tontas como una barandilla, o el botón del ascensor.

Hemos cambiado porque ahora le damos la importancia (real) a las cosas. Hemos cambiado porque ahora echamos de menos cosas que antes ni siquiera valorabamos, esos pequeños gestos. Ahora tenemos ese tiempo para nosotros, tiempo que siempre echamos en falta. Hemos vuelto al silencio, y es tan atronador a veces, que incluso asusta.

Hemos cambiado porque este nuevo ritmo, nos ha hecho que cancelemos planes, pospuesto cafés pendientes, hemos aplazado cervezas con los amigos. Ahora nos vemos en videoconferencias múltiples, tomamos el aperitivo del domingo vía Skype, y el amor llega en forma de whatsapp.

Hemos cambiado porque nos hemos sacado nuestro lado más solidario, y le hacemos la compra a nuestros vecinos mayores, y nos preocupamos porque estén bien. Porque hemos pasado del “Buenos días” de cortesía en el ascensor, a dejarnos mensajes de buen rollo. Ahora saludamos a nuestros vecinos a través de las ventanas y balcones, cuando salimos a aplaudir, y bailamos con ellos, y reimos todos juntos, porque de repente no son solo nuestros vecinos, son nuestros amigos de balcón.

Hemos cambiado porque hemos sacado nuestro lado más creativo, y han surgido miles de ideas para entretener a los más pequeños, y también a los mayores. Ahora vamos a los conciertos en pijama, y gratis. Hemos sacado también nuestro lado deportista y lo mismo hacemos yoga, que spinning que empezamos el método tabata. Hemos desempolvado alguno de los libros de nuestras librerías, o ese libro que nos dejaron los reyes. Y hemos tirado de nuestra discoteca, para rescatar viejos clásicos que se han convertido en el éxito de este extraño momento.

Posiblemente no os habíais dado cuenta, de todos esos pequeños cambios, pero cuando esto pase, porque pasará. Y entonces volveremos a ver el sol, a acortar distancias, a abrazarnos,… Bailaremos en la calle, y ya no en los balcones. Volveremos a salir, a quedar con nuestros amigos, a comer en una terraza, volveremos a hacer planes, volveremos al ruido… Y cuando vuelva el ruido, no podemos cambiar todo lo bueno que hemos conseguido en este tiempo. No debemos dejar de sonreír al ver al vecino, y aunque no aplaudamos todos los días a las 20, debemos seguir dándoles todos nuestros ánimos a médicos, policías, bomberos… Tampoco podemos olvidar a todos los que se han ido, y a los que no los han podido despedir de ellos. No debemos olvidar nada de lo que nos pase en este nuevo tiempo, que estamos viviendo.

Porque este nuevo tiempo, no sólo nos ha cambiado… Nos ha obligado a respirar mucho más lento, nos ha animado a seguir hacia delante, nos ha obligado a cuidarnos a nosotros y a proteger a los demás y este nuevo tiempo nos ha enseñado a ser mejores.

Y de repente…


Y de repente… cuando hemos acabado de hablar, he sentido la necesidad de escribirte y decirte que me gusta que volvamos a hablar.
Y de repente… hoy, me he descubierto sonriendo mientras te escribía un mensaje.
Y de repente… es como si tu supieras que es lo que necesito.
Y de repente… es como si yo supiera que tu puedes ofrecerme justo lo que necesito.
Y de repente… es como si estuviéramos conectados de manera casual…
Y de repente…  estoy pensando en si decirte todas esas cosas, o guardarmelas…